EL NIÑO CONSENTIDO, EL NIÑO REY Y EL NIÑO TIRANO. CARTA AL SEÑOR DIRECTOR.

10.11.2016 18:04

 

Sr. Director.

Las costumbres han cambiado. Las reglas de la educación han cambiado. Han cambiado tanto que se han invertido los "papeles". Estos cambios han afectado a muchos ámbitos de la vida, entre ellos, lógicamente, a la vida familiar. Estamos en un mundo donde gran parte de los adultos jóvenes y menos jóvenes han desterrado el modelo educativo tradicional para entronizar el "laissez-faire"

En la actualidad la autoridad paterna "no se lleva", al parecer no es conveniente, está desfasada y no es moderna ni progresista. Los padres no solo no pueden reprender a los hijos, sino que además pueden ser denunciados por estos si se observa algún tipo de maltrato. Ejemplos de estas situaciones los hemos tenido  y han sido reflejados  en la prensa  con cierta  frecuencia: madre condenada por dar  un cachete a su hijo. Maestros, psiquiatras y otros profesionales  de  la  salud  no dejan de alarmarse  ante este fenómeno, denominado el "niño rey". Muchos padres están totalmente desamparados y angustiados con hijos de tres años de edad que dicen que no pueden controlar. Estamos sin lugar a duda ante el fenómeno del "niño rey y la perversión de los derechos del niño". Se ha transformado al niño en un pequeño tirano. En ocasiones se oye; "no digo que no a mi hijo porque si él no lo acepta no sé que decirle".

Las informaciones sobre educación son, frecuentemente contradictorias. La vida se vuelve imposible en casa y también fuera de ella, en la calle y en la escuela. Entre las posibles causas citamos el rechazo a la autoridad, a divorcios precoces, a familias mono-parentales, a la televisión que difunde la búsqueda del placer inmediato, a la falta de tiempo de los padres y madres, que no tienen ganas de conflictos cuando regresan a casa por la tarde. El niño nota las carencias y se aprovecha de ello para imponer su voluntad y sus caprichos. No pide, exige. Sus elecciones son ilimitadas y contradictorias y los adultos están a su disposición.

Algunos pensamientos y reflexiones de los padres agudizan la situación "sabe defenderse solo", "esto se le pasará con la edad", "no le frustro porque no quiero que sea un desgraciado". Es la impotencia y la capitulación de unos padres resignados. La toma del poder de los niños se traduce en situaciones de cólera y de verdadero chantaje y a veces se hacen pasar por víctimas cuando alguien o algo se opone a ellos. A la larga estas actitudes pueden condicionar la aparición del comportamiento agresivo que va a presentar en su etapa escolar y en la adolescencia.

Un jurista, conocido por sus sentencias ejemplares, ha declarado que "hemos pasado de ser esclavos de nuestros padres a serlo de nuestros hijos, y los menores, de no tener ningún derecho a tenerlos todos".

Educar a un niño, tiene un precio que algunos adultos no quieren o no pueden pagar. Eso requiere tiempo, coraje y no sustraerse a los conflictos; educar a un niño es también no dudar en contrariarle. Por lo tanto, es esencial que los padres reaprendamos el valor de los límites y las prohibiciones.

 

Equipo multidisciplinar

Conflictos escolares y educativos